
La ciudad del Ronda se prepara estos días para la celebración de la XXIV Semana de la Música de Ronda, así como el ciclo de conferencias del XX Encuentro Música-Filosofía, que se desarrollarán del 1 al 5 de julio en diferentes espacios de la Real Maestranza.
La XXIV Semana de la Música de Ronda es un ciclo de cinco conciertos titulado “El ser que canta”, que celebra y explora la belleza de la voz humana a través de distintas épocas y estilos.
Cuenta con la organización de la RMR y el International Ontology Congress en colaboración el Ayto. de Ronda, la Orquesta Filarmónica de Málaga, Conservatorio Profesional de Música «Ramón Corrales» y Finca La Donaira.
Entre los conciertos programados, el martes 2 de julio, a las 20:30 horas, en la Biblioteca de la Real Maestranza, será el turno del concierto del grupo Sephardica “Voces de Sefarad. La voz en la transmisión oral de la música”.
Por ello, hoy hablamos con Emilio Villalba, director musical de Sephardica.
- ¿Qué van a encontrar los asistentes a este concierto?
Sephardica trae a escena un espectáculo que recrea la música popular española de los siglos XIV al XVI interpretada con instrumentos históricos del momento, como son el laúd, las vihuelas de arco, zanfona, adufes. Se trata de dar a conocer un repertorio musical poco conocido y que no suele formar parte de los estudios académicos musicales, pero que es de una gran belleza y autenticidad estética; célebres cancioneros como el de Palacio o la Colombina bebieron de las fuentes de la música popular en sus composiciones.

- ¿Quiénes son las otras integrantes del grupo?
Sephardica también está dirigido por Sara Marina, ambos somos especialistas en instrumentos históricos de cuerda y percusión tradicional. Además, a las voces estarán Irene Arévalo y Patry Cruz, que son actrices y cantantes.
- Cada vez sois más conocidos y cada vez son más los conciertos realizados. ¿Escuchar música sefardí es como reconectar con nuestra propia historia? ¿Es algo que notáis en el público?
Preferimos decir mejor música de la tradición sefardí; hay que tener en cuenta que la mayoría de estas músicas son de autores anónimos y también, revisiones y adaptaciones de otros autores a lo largo del tiempo. La etiqueta música sefardí se usa comúnmente por ser la fuente de la cual rescatamos estas músicas, pero la mayoría de ellas son realmente músicas tradicionales españolas, andalusí, del romancero viejo, o simplemente popular de la que se ha perdido el rastro con el paso del tiempo. Seguramente por eso conecta rápidamente con nosotros cuando las escuchamos, poseen algo muy íntimo y natural a nuestra forma de ser y de sentir la vida. Las letras son cercanas y las cadencias musicales típicamente andaluzas. Es fácil identificarnos con estas músicas casi olvidadas. El público las disfruta mucho.
- ¿Qué instrumentos y qué idiomas vais a utilizar en el concierto?
Usaremos distintos instrumentos reconstrucciones de los que se usaban en la época: la zanfona, que es una viola de rueda, la vihuela de arco, el clavecín, el laúd andalusí…, y percusiones tradicionales como adufes y la tarija, un tambor típicamente andalusí. Son necesarios para recrear el sonido original de estas músicas. Nos basamos en los relatos y descripciones de los textos de la época y en las pinturas conservadas para fijarnos con qué instrumentos acompañaban a los cantantes. Respecto a los idiomas, fundamentalmente se canta en castellano antiguo optando por una pronunciación neutra.
- ¿Qué es lo que más te gusta de este tipo de música?
Me gustan las posibilidades de creación que permiten. Tratándose de músicas de transmisión oral no hay ninguna partitura que te indique las pautas fijadas para interpretarlas. Como arreglista me encanta explorar en la reconstrucción del ritmo y cómo realizar el acompañamiento musical. Como antes decía, es en la literatura medieval y renacentista donde encontramos las pistas para hacer este trabajo, como en el Libro del Buen Amor, del Arcipreste de Hita, Las Aventuras del Escudero Marcos de Obregón, de Vicente Espinel, (por cierto, donde aparecen algunos relatos de la música en las calles de Ronda), completando luego con las miniaturas y pinturas donde aparecen representados conjuntos de instrumentos y a veces momentos concretos de la práctica musical.
- Más de dos décadas lleva la RMR apostando por la música, ¿cómo valoras que organismos así pongan en valor la cultura?

Muy positivamente y nos parece fundamental que se apueste por programar este tipo de ciclos musicales dedicados a las músicas históricas. Son el balcón necesario para que los músicos que no somos artistas mainstream podamos mostrar al gran público que hay otras músicas, otros lenguajes culturales importantísimos y disfrutables. Después de muchos de nuestros conciertos nos han escrito espectadores afirmando que se habían aficionado a escuchar música antigua al conocerla por primera vez en uno de nuestros conciertos. Por tanto, este tipo de apuestas por la cultura musical son muy importantes, no solo para divulgar y defender estas músicas sino también por la imagen que ofrece al mundo y al turismo ciudades como Ronda, defendiendo su compromiso con la Cultura.
- Por último, ¿por qué no pueden perder los rondeños la Semana de la Música?
Como músico y amante de las artes escénicas, siempre ha sido para mí un momento muy especial acudir como espectador a un concierto: disfrutas mucho el día del evento, quedando con amigos, tomando un café antes de entrar, tomando asiento, disfrutando de la sala y por fin: el concierto. Luego es otro tiempo de disfrute; se comenta con los amigos la música escuchada paseando por las calles o tomando algo para cenar. Es un plan perfecto y por eso no se lo pueden perder porque es un privilegio para ellos. Tienen que estar orgullosos de que en su ciudad se trabaje por preparar y ofrecer estos ciclos musicales con una propuesta de calidad al nivel de las grandes ciudades europeas. Disfrutar de música de calidad en un entorno como el de la Real Maestranza es una experiencia única y enriquecedora. Para mí, una de las mejores ofertas de ocio veraniego donde se conjugan la diversión y la cultura.




