
Este fin de semana la Serranía de Ronda ha acogido una nueva edición de los 101 KM de La Legión, que celebraba precisamente su 25º aniversario este 2025. Muchas han sido las historias que han emocionado un año más, sobre todo las que tenían fines solidarios como la rondeña Andrea Rosado que los ha realizado recaudando fondos para la Fundación Josep Carreras.
Otra de esas historias que ha llegado al corazón de todos los que la han conocido es la de Alejandro Navarro, un deportista que llegaba a los 101 KM para recaudar fondos para la Asociación AOPA, el colectivo rondeño enfocado en ayudar a personas con autismo y sus familias.
Con eso ya sería suficiente, pero el de Alejandro era un reto que iba más allá. Con 47 años y natural de Estepona, fue durante 11 años legionario y entre sus destinos estuvo Ronda. Años después, dejó La Legión y se convirtió en Policía Nacional.
A pesar de tener una vida con profesiones de riesgo, Alejandro sufrió un accidente doméstico donde se fracturó la cervical C-5, lo que le provocó tetraplejia y una discapacidad del 92%. Solo tiene motricidad en bíceps y hombros, carece de equilibrio en el tronco, sufre espamos musculares, muchos dolores y no tiene termorregulación (no suda).
Pese a todo ello, Alejandro se reinventó y fundó una asociación sin ánimo de lucro desde la que dedica gran parte de su tiempo a ayudar a los que más lo necesitan. «Dar sin recibir nada a cambio» es la lema de la Asociación Alejandro Navarro, con la que da conferencias, organiza eventos y se enfrenta a retos a priori imposibles, siempre con fines solidarios.
El último, este fin de semana, cruzar a tiempo la meta de los 101 KM, esos mismos en los que tantas veces había participado desde la organización y que nunca había podido disfrutar como corredor hasta este 2025, por diversos motivos.
Una autorización especial de La Legión permitió su participación y durante todo el recorrido estuvo acompañado de un grupo de cinco personas, con experiencia previa en este tipo de carreras, más dos voluntarios. Entre ellos un médico del Hospital Nacional de Parapléjicos.
De forma externa le acompañaban dos vehículos, uno con familiares, entre ellos una médico, y otro con cuatro bomberos preparados para cualquier contigencia que se pudiera dar durante el recorrido.
Y lo logró, llegó cruzar la meta con un tiempo de 22:40:06 horas, aunque el tiempo era lo de menos, porque lo que parecía imposible ya estaba hecho. Aún se puede colaborar con su reto mediante la plataforma Mi grano de arena.




