
En 1923 nació un proyecto que iba a situar a Montejaque en la historia: la construcción de una presa que se iba a convertir, en aquel momento en la presa de cualquier tipología más alta de Andalucía, y la presa bóveda más alta de España.
El proyecto, diseñado por el ingeniero Gruner (de Basilea, Suiza) para la Compañía Sevilla de Electricidad, se convirtió en realidad en tan solo nueve meses. Así, en 1924, la infraestructura tenía 83 metros de altura desde sus cimientos y una capacidad del embalse de 36 hm3.
Sin embargo, una obra tan elegante tuvo una vida efímera, ya que el espacio era incapaz de acumular volúmenes de agua significativos y es que el vaso del embalse tiene filtraciones hacia Hundidero-Gato. Durante años se invirtieron esfuerzos, sin éxito, en intentar impermeabilizar la base del pantano, pero el estallido de la Guerra Civil lo paralizó todo.
Así, la presa, llamada de Los Caballeros, se convirtió en pantano fantasma, una muestra de lo que pudo ser y nunca fue. Aunque eso sí, el fracaso y el abandono se conviertieron con los años en todo un enclave turístico, con senderos e incluso, una vía ferrata.
Ahora, las continuas borrascas que azotan la Serranía de Ronda han conseguido llenarla, hasta su límite, cumpliendo el sueño de los que creyeron en ella hace cien años y convirtiéndose en pesadilla para los vecinos de la Estación de Benaoján, desalojados por el riesgo de desbordamiento de la presa, que esperan que aquellas filtraciones que tantos quebraderos de cabeza dieron hace un siglo, hoy se conviertan en la solución para su ansiado regreso a casa.
Fotografías realizadas por Ali Lamas el 7 de febrero de 2026:








